viernes, 3 de diciembre de 2021

¿Cuándo se superará la crisis logística mundial?

 


La crisis logística mundial va para largo. En medio de la reactivación económica, el avance de la vacunación contra el COVID -19 y la aparición de nuevas variantes, la normalidad en las operaciones del comercio marítimo mundial aún demorará.

“Hay mucha coincidencia entre los analistas de que la solución llegará más cercana, al final de 2022, pero en mi opinión no va a volver a un estatus pre pandemia, pero sí a una mejor situación de fletes del transporte marítimo, especialmente hacia 2023 cuando haya una incorporación grande de flota y se espera que la situación esté mejor”, precisó Ricardo Sánchez, Oficial Superior de Asuntos Económicos, División de Comercio, Integración e Infraestructura -Cepal, Naciones Unidas.

Sánchez recordó que: “La crisis actual se originó por una serie de causas que se fueron acumulando, las demoras iniciales y hechos eventuales como el cierre del Canal del Suez que provocaron fallas en la oferta de servicios marítimos, al mismo tiempo que hubo un aumento repentino de la demanda, especialmente de los Estados Unidos y eso hizo que haya un desequilibrio fuerte entre la oferta y la demanda. La pandemia afectó. Se cerraron puertos, faltaron trabajadores por la enfermedad, se cerraron pasos de frontera, todo fue provocando una sucesión de demoras acumulativas y hoy tenemos todos los puertos congestionados y al lado de eso los fletes crecieron por falta de ajustes de oferta y demanda”.

Las apreciaciones de Sánchez se conocieron en el panel ‘Hacia el camino de la recuperación: perspectivas para el futuro del comercio, el transporte marítimo y los puertos’, que abrió la agenda académica del XXIX Congreso Latinoamericano de Puertos, que se instaló el pasado martes en Cartagena, bajo la organización de la Asociación Americana de Autoridades Portuarias (AAPA), en alianza con el Grupo Puerto de Cartagena, en el Centro de Convenciones del Hotel Las Américas.


MENSAJE A LOS PUERTOS


Sánchez le recomendó a los puertos “Llevarse mejor entre ellos, tener mayor cooperación, mejor entendimiento local y una mayor relación ciudad-puerto, sin duda, con las fuerzas locales, laborales. La cooperación entre las empresas se impone, es absolutamente necesaria”.

Añadió que “Los puertos deben entender la nueva realidad, los nuevos desafíos. Hay una distancia en la preparación. Hay puertos muy avanzados como este de aquí (en alusión al de Cartagena) que tienen una comprensión de lo que viene, de los fenómenos, pero otros puertos no, se quedaron. Esa distancia entre el segundo y el primer grupo se va agrandando”.

“Hay que sentarse a una mesa y conversar, compartir ideas, conocimientos, porque en eso no hay que competir, hay que cooperar, porque si todos están mejor cada uno va a sacar provecho con sus propias habilidades. Todos tienen que estar un poco mejor y después cada uno en la competencia ganará el que esté mejor”, explicó el experto de la Cepal.


TRANSPORTE EN SUPERFICIE


Sánchez también habló del desfase existente entre el transporte de superficie y la actividad marítima, situación que atribuyó a varios motivos. “Uno estructural, y es que como los barcos son más grandes, vienen menos veces y dejan más carga y eso hace que se acumule la actividad. El mismo volumen de comercio que antes llegaba en dos semanas, ahora llega en una semana, antes llegaban 4 barcos y ahora llegan dos. Todo eso hay que sacarlo de un momento a otro y a veces faltan camiones por la falta de disponibilidad de conductores para trabajar. Hay congestión en la entrada y la salida del puerto y por eso es que ya se está diciendo que esto va a seguir. El nuevo cuello de actividades se prevé con el año nuevo Chino, esta situación se va a mantener. Eso va a hacer que sigan los precios arriba y que sigan faltando cosas...hay importaciones que no llegan”.


MÁS OPINIONES

Lars Jensen, CEO de Vespucci Maritime, otro de los panelistas invitados al Congreso reconoció la gravedad de la crisis logística. “Tenemos buques en el mundo que no se mueven...muchos puertos que han cerrado... el sector también está en confinamiento...y la solución parece llegará en el 2023 cuando vamos a ver buques más grandes y crecerán los transbordos...vamos a enfrentar en el futuro aumento en los fletes hasta 10 veces más”.

Jensen dice que hacia adelante se prevén hub portuarios más grandes, sobre todo los de transbordo.

Diane Farrell, subsecretaria Interina y subsecretaria Adjunta de Comercio Internacional del Departamento de Comercio de Estados Unidos destacó cómo el Gobierno del presidente Joe Biden, a través de todas sus agencias, trabaja en acciones para enfrentar el cambio climático y dijo que “Estados Unidos cree en las asociaciones público privadas para atraer inversión y ayudar a la descarbonización de muchos sectores”.

Otras de las conferencias centrales fue la del Administrador del Canal de Panamá Ricaurte Vásquez Morales quien habló principalmente de la flexibilidad de los precios, la tecnología y la sostenibilidad, haciendo énfasis en valorar la clase de buques mercantes que podrá esperarse en los próximos años y del momento crítico para analizar la situación de la descarbonización del transporte.

Fuente: eluniversal.com.co

jueves, 2 de diciembre de 2021

Verde, corta y más eficiente: así será la "nueva" cadena tras la crisis de suministros



Escasez de materias primas, un atasco en los puertos y un repunte en el consumo, especialmente en el online: más allá de lo estrictamente sanitario, la pandemia de COVID-19 ha roto en pedazos la cadena de suministro. Productores, transportistas, vendedores y consumidores se enfrentan a una coyuntura de desabastecimiento y retrasos que nadie sabe cuándo acabará.

Sin embargo, para los expertos, este punto de inflexión debe desembocar en un cambio de modelo. Apuestan por una reflexión que implique a todos los actores -incluyendo a la Administración- y pronostican que, en el medio plazo, la cadena logística será más corta, la producción de lo que falta hoy estará más cerca y tanto el consumo como la distribución tendrán en cuenta el medio ambiente.

En España se entregan 1,5 millones de paquetes de media cada día. Este dato recopilado por la consultora Deloitte sirve para ilustrar la explosión que el comercio online ha experimentado en los últimos años, y que se ha visto acrecentada por el confinamiento obligado por la pandemia.

El volumen de negocio de este sector ha pasado de 3.400 millones de euros en 2013 a más de 14.000 millones a finales de 2020, según datos de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC). Además, como muestra el gráfico que hay sobre estas líneas, la cifra no dejó de crecer cada trimestre hasta finales de 2019.

Después vino el parón por la pandemia. Sin embargo, desde finales de 2020 "la demanda sigue siendo la misma, porque nos hemos habituado más al comercio electrónico", pero "la oferta ha disminuido", explica a DatosRTVE el decano de la Facultad de Tecnología y Ciencia de la Universidad Camilo José Cela, Tomás García.

Este desequilibrio es quizás el principal detonante de la crisis que estamos viviendo actualmente. Por eso, tanto García como el resto de expertos consultados plantean la necesidad de reflexionar sobre el funcionamiento de esta cadena: "Quiero que sea barato, quiero hacer un clic, que esté inmediatamente en mi casa y que el transporte sea gratis, pero todo eso tiene un coste".



El ciudadano tiene que asumir un papel importante en este proceso de cambio, coincide Cristian Castillo, aunque añade que no puede llevar toda la carga. "No hay que estigmatizar el comercio electrónico, que ha venido para quedarse", argumenta el profesor de Estudios de Economía y Empresa de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC). Al contrario, añade, "hay que transformarlo para que sea lo más sostenible posible".

En este sentido, la consultora Deloitte propone comenzar por la parte de la cadena que más cerca está de nosotros, la de la distribución de última milla, que supone en torno al 40 % del coste logístico, según sus cálculos.

Para ello, en febrero de 2020 elaboró un estudio con más de una decena de "habilitadores del cambio". Son medidas que van desde la infraestructura y la tecnología hasta la legislación y la colaboración entre empresas y Administraciones, cuyo impacto puede medirse desde el punto de vista de la sostenibilidad y desde el alivio de la congestión urbana, pero también como una manera de mejorar la eficiencia de la cadena logística.


Reducir la contaminación y la congestión urbana

Al tiempo que crece entre la población una conciencia ecológica, el consumidor se ha acostumbrado a no pagar nada por una logística urgente. A pesar del descenso de los últimos meses, el INE calcula que el transporte y la alimentación supusieron casi el 12 % de las emisiones de gases de efecto invernadero en 2020.

Para reducir este impacto, la consultora destaca cinco posibles acciones con capacidad individual para restar más de un 20 % de los kilogramos de CO2 que se emiten por cada paquete.

La más importante para garantizar la sostenibilidad de la cadena es la renovación y electrificación de los vehículos. Flotas de furgonetas, cuya edad media supera los 11 años, y camiones, de los cuales el 77 % rebasa la década de antigüedad, según las estadísticas de la DGT. Renovarlos y sustituirlos por vehículos eléctricos supondría una reducción de casi el 30 % de las emisiones por envío, de acuerdo con los cálculos de la consultora.

Por otra parte, acciones como apostar por la distribución nocturna en algunos sectores comerciales, por que las empresas compartan cargas para aprovechar todo el espacio de cada vehículo (load pooling) o la utilización de herramientas tecnológicas que permitan gestionar de una forma más ágil los puntos de carga y descarga podrían ayudar a reducir la cantidad de vehículos por kilómetro cuadrado en las ciudades, donde el transporte de mercancías es el responsable de en torno al 20 % de la congestión del tráfico.

De la puerta de casa, al punto de recogida

Según el informe anual sobre la evolución del sector postal de la CNMC, este mercado creció un 9 % en 2019, hasta los 5.313 millones de euros. Lo hizo especialmente impulsado por el segmento de la paquetería, que se agrandó un 11,7 % en ingresos y un 1,4 % en envíos. Sin embargo, tal y como reflexiona el profesor Cristian Castillo, "el consumidor tiene que ir aceptando otra variedad de entregas".

Transitar del reparto puerta a puerta hacia la recogida en puntos de conveniencia y taquillas inteligentes sería otra forma de atajar los problemas medioambientales y, a la vez, mejorar la eficiencia logística del transporte.

Desde una frutería a una estación de tren, muchos lugares pueden convertirse en pequeños almacenes que podrían estar abastecidos desde pequeños hubs o centros logísticos urbanos. Un modelo complementario al de los grandes almacenes que centralizan los envíos en la actualidad y que serviría para potenciar los repartos urbanos con vehículos más pequeños y sostenibles.

En este sentido se está moviendo Citypaq. Correos comenzó extender su red de taquillas inteligentes para paquetería en 2015. Aunque cuenta con más de 4.000 módulos que ofrecen más de 27.400 huecos para los envíos, actualmente la empresa está acometiendo un proceso de reubicación para situar varios en un mismo sitio, de modo que aumente la capacidad y se mejoren la eficiencia y la sostenibilidad, al optimizar los desplazamientos de los repartidores.

Normativas claras para reducir la congestión

Más allá de las acciones de las empresas y de los valores por los que se rijan los ciudadanos, Castillo cree que buena parte de las medidas que se implanten tienen que venir de la mano de los gobiernos. "Si la Administración se encarga de regular y poner las reglas del juego para que todas las empresas logísticas hablen sobre lo mismo y oferten prácticamente lo mismo, el consumidor que ahora ve la entrega de 24 horas sin ningún coste quizás pase a considerarla como la última modalidad", explica.

Incluir las líneas de transporte público en los repartos o implantar almacenes móviles que se desplacen por el centro de las ciudades, como ha hecho el Ayuntamiento de Bruselas en colaboración con la empresa logística TNT Express, son algunas posibilidades. Ahora bien, desde un punto de vista puramente administrativo, Deloitte destaca los planes elaborados por los consistorios de Barcelona y Londres.

La Ciudad Condal ha impulsado las áreas DUM para la Distribución Urbana de Mercancías: un sistema que reserva plazas de aparcamiento cercanas al punto de entrega a través de mensajes de texto y permite optimizar el uso de zonas de carga y descarga.

La capital británica, por su parte, aplica desde hace años restricción de acceso en zonas específicas de la ciudad, dirigida exclusivamente a vehículos grandes y vehículos de distribución de mercancías, y aplica un peaje por congestión (ZCC por sus siglas en inglés) que implica el pago de un impuesto diario dentro de un margen temporal específico.

Más producción local y cadenas con menos intermediarios

En cuanto al resto de la cadena de suministros, los expertos vaticinan que el futuro pasa por "apostar por la relocalización de la industria estratégica" para evitar los parones o despidos en fábricas europeas como los que ya está provocando la escasez de semiconductores y microchips, que principalmente se fabrican en Asia.

Más allá de los estragos en la fabricación de vehículos y otros dispositivos electrónicos, una encuesta desarrollada por Eurostat en 2018 entre empresas europeas revela que, a pesar de que gran parte de su producción se queda dentro de las fronteras de la Unión o en países europeos, en torno a un 30 % de su actividad principal está deslocalizada en Asia. China, Hong Kong e India son los países más elegidos, como muestra este gráfico.

"Quizás la producción está muy centrada en China y en los países asiáticos, y nuestra dependencia es muy grande", valora el profesor de Ciencias del Transporte y Logística de la Universidad Camilo José Cela, Rafael Villa. Cuantos menos eslabones haya entre el fabricante y el consumidor, más difícil será que la cadena se rompa, explica el experto, para quien la creación de cadenas más cortas es tan importante como el aumento de la producción local.

Organismos como la Comisión Europea ya han anunciado inversiones en este sentido y han reclamado que se aumente la producción local para reducir estas dependencias. Sin embargo, expertos en logística como Cristian Castillo creen que esto será lo más difícil de conseguir y que no lo veremos hasta dentro de tres o cinco años.

Si quieres interactuar con los gráficos clic en el siguiente link >>> 
www.rtve.es

lunes, 29 de noviembre de 2021

Los puntos estratégicos de las rutas marítimas mundiales

 

Mapa de las rutas comerciales en el mundo

Se calcula que más del 80 por ciento de todos los productos comercializados a nivel mundial se transportan a través del mar. Es más que probable que la ropa que usamos, el vehículo que conducimos (y su combustible), la televisión que vemos o el teléfono móvil que tenemos en la mano hayan llegado en barco.

El movimiento de todas estas mercancías es posible gracias al transporte marítimo. Las rutas marítimas más importantes del mundo son las del Atlántico Norte, las que unen Europa y América del Sur; las que unen Europa y África Occidental con el Índico para llegar hasta China y Japón.

También son muy relevantes las rutas transpacíficas, que unen Asia y América haciendo uso de la corriente del Kuroshio. En el anterior mapa podemos apreciar la densidad de barcos de esas rutas marítimas comerciales.

En esta espectacular visualización superior, ‘Shipmap’, realizada en 2012 puede apreciarse el reparto de las rutas marítimas en el mundo. También resulta de utilidad la herramienta ‘Vassel finder’ para apreciar la distribución de los barcos en los océanos a tiempo real.

La imagen que ofrece esta herramienta, barco a barco, no suele distar en su foto fija de la que se presenta en la visualización inferior, en la que aparecen agrupadas por densidad las principales rutas marítimas. No hay que olvidar que, canales como el de Suez y Panamá aparte, las rutas marítimas se han mantenido estables a lo largo de la historia.

Mapa que muestra la densidad de las principales rutas marítimas en la actualidad.

No en vano, las rutas marítimas dependen en última instancia en su configuración de las corrientes marinas, como veremos más adelante.

Los puntos más estratégicos del comercio marítimo

Así las cosas, en todas esas rutas existen unos cuantos puntos estratégicos, de una importancia fundamental para el comercio marítimo. Hay algunos puntos, como el Canal de la Mancha, el Estrecho de Gibraltar o el Estrecho de Malaca que son naturales.

Por otro lado, nos encontramos con puntos que, como el Canal de Suez o el Canal de Panamá están realizados por el hombre. El control de estos puntos y su bloqueo pueden tener grandes consecuencias a nivel mundial. Lo hemos visto con el bloqueo por parte del barco Ever Given del canal Suez que se saldó con seis días encallado en medio de una infraestructura crítica.

Un bloqueo que representaba una amenaza de primer orden a las cadenas de suministro del comercio global. No en vano el 10% del comercio mundial lo cruza, según estimaciones de la Autoridad del Canal de Suez, y es una de las vías más importantes del planeta en el transporte de gas, petróleo y mercancías en contenedores.

Canal de La Mancha

El canal de la Mancha es zona de paso para las rutas entre el Reino Unido y Europa, y entre el océano Atlántico y el mar del Norte, lo que lo convierte, con más de quinientos barcos al día, en la vía marítima más transitada del mundo.

La ruta separa Reino Unido y Francia y conecta el mar del norte con el océano Atlántico. Se calcula que unos 500 barcos atraviesan el canal al día, lo que la convierte en la ruta marítima más crítica de Europa.

El canal de La Mancha en una vista satélite.

El canal tiene una longitud de 560 km aproximadamente y su anchura varía entre 240 km y 33,3 km en su parte más estrecha, en el estrecho de Dover o paso de Calais, entre Dover y el cabo Gris-Nez.​ Es el más pequeño de los mares superficiales de la plataforma continental de Europa y ocupa una superficie de 75 000 km aproximadamente.

El estrecho de Malaca

Localizado entre la costa occidental de la península malaya y la isla indonesa de Sumatra, el estrecho de Malaca es un importante corredor marítimo que une, al norte, el mar de Andamán, mar marginal del océano Índico, y al sur el estrecho de Singapur.

El estrecho tiene aproximadamente 800 km de longitud, con una anchura entre 50 km y 320 km. Tiene solo 2,8 km de ancho en su punto más angosto, el estrecho de Philips, en el estrecho de Singapur, lo que ha llevado a este emplazamiento a ser un punto estratégico a lo largo de la historia.

El estrecho de Malaca desde el aire

En su parte media se encuentra su mínima profundidad la que condiciona el calado de los buques que lo atraviesan (proximidades de Port Kelang, One Fathom Bank). En la parte sureste, el estrecho comunica con el estrecho de Singapur y está cerrado por varias islas del grupo del archipiélago de Riau que permiten la navegación por varios canales de paso.

Un papel estratégico clave

Ha adquirido un importante papel estratégico, siendo la principal vía de abastecimiento de petróleo de dos de los principales consumidores mundiales, Japón y China. En promedio, 150 barcos pasan a diario a través del estrecho, que es una ruta de navegación importantísima, ya que vincula todo el mar de la China Meridional con el océano Índico y con Europa vía canal de Suez.

Con el auge de Asia, con China a la cabeza, la ruta que conecta el Índico con el Mar de Sur de China a través del estrecho de Malaca se ha consolidado como una de las más importantes.

Posición geográfica del Estrecho de Malaca

Por ella pasa gran parte de las mercancías que exportan e importan tanto China como Japón y Corea del Sur además de otros países de la zona. De hecho, por allí circula la mayor parte del petróleo que importan China y Japón, los dos mayores importadores de petróleo del mundo. No es de extrañar que una de las grandes preocupaciones estratégicas de China sea precisamente controlar esta ruta y en general todo su abastecimiento marítimo.

El estrecho de Gibraltar

Conocido en la Edad Antigua como las Columnas de Hércules, el estrecho de Gibraltar es otro de los grandes pasos marítimos del planeta y cuenta con un gran tráfico marítimo, con más de 82 000 buques que lo cruzan al año.

El estrecho de Gibraltar une de dos masas de agua: el mar Mediterráneo y el océano Atlántico. También separa dos continentes: Europa y África. Incluso geológicamente, el estrecho representa la fisura de las dos placas tectónicas: la Euroasiática y la Africana. En su punto más estrecho, Europa y África están separadas por 14,4 kilómetros de océano y tiene una profundidad de 300 a 900 metros.

Estrecho de Gibraltar


Es una de las vías de navegación más importantes del mundo al dar acceso al océano Atlántico y el mar Mediterráneo, el cual a su vez comunica con el Oriente Próximo y Asia por el canal de Suez. 

Es también punto de paso de muchas pateras en las que inmigrantes mayoritariamente africanos intentan pasar de África a Europa. Las condiciones inhumanas en que viajan estos inmigrantes hacen que muchos fallezcan en el intento.​​

Estrecho de Ormuz

El estrecho de Ormuz separa el golfo de Omán, localizado al sudeste, y el golfo Pérsico, al sudoeste. En la costa norte se localiza Irán y en la costa sur el enclave omaní de Musandam.

Su peso estratégico se debe a que es por donde sale buena parte del petróleo de los países del Golfo Pérsico. Irán tiene grandes posibilidades de control y de obstrucción, lo que más de una vez ha causado preocupaciones y tensiones.

vista aérea del estrecho de Ormuz

Su anchura oscila desde los 60 a los 100 kilómetros. Casi el 20% del petróleo del mundo y aproximadamente el 35% comercializado por mar pasa por el estrecho.  Por todo ello, es un punto estratégico muy importante para el comercio internacional.

Para reducir el riesgo de colisión, los barcos que se mueven a través del estrecho siguen un Esquema de separación de tráfico: los barcos entrantes usan un carril, los barcos salientes usan otro, cada carril tiene un ancho de dos millas. Los carriles están separados por una «mediana» de dos millas de ancho.

El canal de Suez

El 17 de noviembre de 1869 se abrió el Canal de Suez, que cuenta con una longitud de 163 km entre Puerto Saíd (en la ribera mediterránea) y Suez (en la costa del mar Rojo). Permite acortar la ruta del comercio marítimo entre Europa y el sur de Asia, pues evita tener que rodear el continente africano.

De este modo se abrió la ruta marítima más corta entre los océanos Atlántico y Índico. Gracias a esta ruta los barcos ya no tenían que dar la vuelta a África a través del Cabo de Buena Esperanza, lo que solía implicar 24 días de navegación frente a las 16 horas que se tarda, de media, en cruzar el canal.

El canal de Suez y su posición.

A día de hoy es una de las mayores rutas marítimas del mundo con más 100 barcos atravesándolo a diario. De hecho, 3,9 millones de barriles fueron transportados en 2016 y más de 900 000 toneladas de carga fueron transportadas a través del mismo en 2017.

El canal no puede regular un flujo en dos direcciones. Por ello, los barcos viajan en un convoy dirección norte y dos convoyes dirección al sur cada 24 horas.

El canal cuenta con el Gran Lago Amargo, que está comunicado de manera directa al mar mediante el canal de Suez sin esclusas intermediarias. El agua perdida por evaporación en el lago es continuamente reemplazada por agua del mar. El lago permite la atenuación del efecto de las corrientes causadas por las mareas participando como si fuera un acumulador. La Autoridad del Canal de Suez de la República Árabe de Egipto es propietaria del canal, de manera que lo opera y cobra peajes por utilizarlo.

El cabo de Buena Esperanza

Hasta la apertura del Canal de Suez, la ruta que unía Europa y Asia, también conocida como la ruta de la India o la ruta del Cabo era la más frecuente para unir Europa con el Sudeste Asiático. La ruta pasaba por el cabo de Buena Esperanza y el Cabo Agulhas, que es realmente el punto más meridional de África.

El cabo de Buena Esperanza es un cabo localizado en el extremo sur de África. El primer europeo en avistarlo fue el navegante portugués Bartolomé Díaz en 1488. Desde entonces ha sido un punto estratégico para la navegación.

El primer registro de haber completado la ruta que unía Europa con Asia por esta ruta del Cabo corresponde al también portugués Vasco de Gama. En la época de los descubrimientos, cuando España y Portugal se repartían el mundo mediante el Tratado de Tordesillas, esta ruta tenía una gran importancia. Pero con la entrada en funcionamiento del Canal de Suez en 1869 cayó en desuso para la conexión de Asia oriental y Europa.

Habitualmente se tiende a pensar que es el Cabo de Buena Esperanza el punto más meridional de África y el que divide los océanos Atlántico e Índico. Pero no es así. Es el cabo Agulhas (unos 150 kilómetros al suroeste) es el que ocupa esa posición geográfica.

Estrecho del Bósforo

El Bósforo también conocido como estrecho de Estambul es un estrecho que separa la parte europea englobada durante el Imperio otomano en la provincia europea de Rumelia de la parte asiática: Anatolia de Turquía.

La densidad del tráfico marítimo se ha incrementado de 4400 buques anuales en 1936 a 48 000 buques por año en 2008.

El estrecho del Bósforo, que atraviesa la ciudad de Estambul

Con 132 buques cruzando diariamente (no se incluye el tráfico local), el Bósforo (junto al estrecho de Dardanelos, que necesariamente deben atravesar también la mayoría de los buques) se ubica en segundo lugar en densidad de tráfico, después del estrecho de Malaca.

El canal de Panamá

El canal de Panamá​ fue inaugurado el 15 de agosto de 1914 como una vía de navegación interoceánica entre el mar Caribe y el océano Pacífico. Atraviesa el punto más estrecho del istmo de Panamá, con 82 kilómetros. El canal ampliado (un tercer juego de esclusas) se inauguró en 2016 tras una década de obras.​

Esquema del canal de Panamá

Considerado como una de las grandes obras de la ingeniería mundial del siglo XX,​ el canal funciona a través de esclusas en cada extremo que elevan los barcos hasta el lago Gatún. Este lago artificial fue creado para reducir la cantidad de trabajo requerido para la excavación del canal, a 27.5 metros sobre el nivel del mar, para después descenderlos hasta el nivel del Pacífico o el Atlántico.

En 2012, Estados Unidos, China, Chile, Japón y Corea del Sur fueron los cinco principales usuarios del canal. Antes de su apertura, los pasos naturales utilizados entre los océanos Atlántico y Pacífico eran el estrecho de Magallanes y el cabo de Hornos.​

El estrecho de Magallanes

El estrecho de Magallanes es un paso marítimo localizado en entre la Patagonia, la isla Grande de Tierra del Fuego y varias islas ubicadas al oeste hacia el Pacífico. Es el principal paso natural entre los océanos Pacífico y Atlántico.

El estrecho lleva el nombre del navegante Fernando de Magallanes que lo descubrió en 1520 durante la expedición española a las Molucas, en la que fue la primera circunnavegación de la historia.

Estrecho de Magallanes.


La ruta es difícil de navegar debido a los frecuentes vientos y corrientes impredecibles. El estrecho es más corto y está más protegido que el Pasaje de Drake, el que separa el Sur de América y la Antártida.

Esta ruta de mar abierto alrededor del Cabo de Hornos está plagada de vientos que es acosado por frecuentes vientos huracanados e icebergs. Junto con el Canal Beagle, el estrecho fue una de las pocas rutas marítimas entre el Atlántico y el Pacífico antes de la construcción del Canal de Panamá.

Canal de Kiel

Otro canal de importancia es el canal de Kiel. Situado en el norte de Europa, es un largo canal artificial de 98 km de longitud que comunica el mar Báltico, en Kiel-Holtenau, con el mar del Norte. Atraviesa el estado federado alemán de Schleswig-Holstein.

Se ahorran unos 460 km utilizando el canal ya que se evita tener que bordear la península de Jutlandia. Esto no solo ahorra tiempo, sino que también evita las potencialmente peligrosas tormentas habituales en esos mares.

Estrecho de Torres

El estrecho de Torres es un estrecho marino que separa Australia, al sur, de la isla de Nueva Guinea, al norte. Tiene una anchura aproximada de unos 150 km.

Al sur se encuentra el cabo York, en el estado australiano de Queensland y al norte la Provincia Occidental de Papúa Nueva Guinea. El estrecho lleva el nombre del marino español Luis Vaez de Torres que lo descubrió en 1606.

Factores a considerar para rutas marítimas

Las rutas marítimas son el resultado de contemplar varios factores. Entre estos destacan la economía de combustible, de manera que las rutas consuman el menor combustible posible. Pero también se tienen en cuenta los factores climatológicos y oceanográficos.

Así, las corrientes marítimas, las estadísticas de vientos predominantes o presencia de hielos flotantes son elementos de importancia a la hora de fijar las rutas. Los elementos geográficos actúan aquí como limitantes, de cara a escoger las rutas marítimas más apropiadas.

Además hay factores legales, como es el caso de las máximas cargas o francobordo, que es la máxima carga que un barco puede transportar. Por último, también resultan relevantes la cercanía a puertos intermedios para el caso de tener que efectuar recaladas forzosas para recibir asistencia o auxilio de tierra.

La suma de estos factores hace que la mayor parte de la navegación comercial se concentre en verdaderos corredores oceánicos. Nos encontramos con rutas que unen los puntos más lejanos del globo en cuanto a densidad de tráfico.

La influencia del deshielo del ártico en las rutas marítimas

Está por ver el efecto que tendrá el deshielo del ártico. Este fenómeno asociado al cambio climático ha desencadenado la disputa de las naciones por controlar la nuevas rutas marítimas que se abren.

También las riquezas que se esconden bajo las aguas del Polo, que permitirán acceder directamente desde el Atlántico a las costas de Asia o del Oeste del continente americano sin necesidad de llegar a Suez o al canal de Panamá.

Fuente: geografiainfinita.com

jueves, 25 de noviembre de 2021

¿Qué es y cómo funciona el tráfico marítimo?



El tráfico marítimo engloba todas aquellas operaciones de transporte de mercancías que se realizan por vía marítima o fluvial. Dos terceras partes de la superficie terrestre están cubiertas por agua, y desde las civilizaciones antiguas el ser humano se ha servido del transporte marítimo para comerciar alrededor del mundo. Actualmente, el 80% del comercio internacional se lleva a cabo por mar: es la forma más rentable, segura y eficaz de transportar grandes cantidades de mercancías de un punto a otro del planeta. Se trata de un círculo, pues las características favorables del transporte marítimo promueven el comercio internacional, y el comercio a su vez permite invertir más en los costes y la seguridad de los intercambios marítimos.

La Organización Marítima Internacional, creada en 1948 en el marco de la ONU, establece normas sobre seguridad y protección marítima, entre ellas medidas para combatir la piratería, y de prevención de la contaminación, acordadas y aplicadas por los distintos países en igualdad de condiciones. De esta manera se asegura que el tráfico marítimo cuente con leyes internacionales unificadas, en lugar de leyes nacionales que podrían contradecirse unas a otras, para el conjunto de sus 174 Estados miembros.

Los puertos y rutas más importantes están en Asia

Los puertos más importantes se localizan sobre todo en Asia-Pacífico, especialmente en China. Algunos ejemplos son los de Singapur, Shanghái o Hong Kong, la mayoría enfocados hacia la exportación de productos manufacturados en países asiáticos. A su vez, entre los principales puertos de importación destacan en Europa los de Róterdam, Amberes y Hamburgo, así como los de Algeciras y Valencia en España, y en Norteamérica los puertos estadounidenses de Los Ángeles, Nueva York y Savannah. Sean de origen-destino o de tránsito, a estos puertos llegan mercancías a granel —grano, carbón, madera, alimentos, petróleo, gas natural o gasolina—, o en contenedores estandarizados a nivel internacional.

Las rutas marítimas más relevantes son aquellas que conectan los puertos principales entre Asia, Europa y Norteamérica. También destacan las rutas que transportan petróleo y gas, y que parten desde los puertos del golfo Pérsico hacia Europa y Asia. Muchas de estas rutas pasan por los llamados choke points o ‘puntos de estrangulamiento’, que permiten acortar las distancias. Los canales de Panamá y Suez, o los estrechos de Gibraltar, Bab al Mandeb, Ormuz, Bósforo, Dardanelos o Malaca son algunos ejemplos. Con el deshielo del Ártico, además, se están abriendo nuevas rutas marítimas permanentes, como el pasaje del Noreste o la ruta central del Ártico, que permitirían reducir aún más los tiempos y costes de tránsito.

Más que importancia, dependencia

El transporte marítimo es clave para el crecimiento económico de un país. Sin embargo, que genere tanta dependencia compromete al comercio internacional si surge un problema. Fue lo que ocurrió entre el 23 y el 29 de marzo de 2021, cuando uno de los portacontenedores más grandes del mundo, el Ever Given, quedó encallado en el canal de Suez. Esta ruta ha sido vital para la economía global desde su inauguración en 1869: conecta el mar Mediterráneo con el mar Rojo, permitiendo el paso entre Europa, Oriente Próximo y Asia. Evita así tener que rodear África, lo que recorta unos 10.000 kilómetros de trayecto.

Solo en 2020 pasaron por el canal de Suez cerca de 20.000 embarcaciones, un 12% del comercio mundial. De hecho, se calcula que el incidente le ha costado al comercio internacional entre 6.000 y 10.000 millones de dólares por cada día de bloqueo. Asimismo, el sector más perjudicado ha sido el de la materia prima más comercializada, el petróleo, que tuvo un pico temporal de precios del 6%. A ello se suman los perjuicios causados a consumidores que no recibieron sus productos a tiempo.

Fuente: elordenmundial.com


martes, 23 de noviembre de 2021

¿Cual es la diferencia entre BL ORIGINAL, SWB/EXPRESS BL y TELEX RELEASE?

Foto: varaallied.com.au

 

1.BILL OF LADING ORIGINAL

El BOL, también conocido como "Conocimiento de Embarque" o Bill of Lading demuestra la existencia de un contrato de transporte y otorga derechos sobre las mercancías a quien lo posee.

Si Solicitas que la operación se haga solo contra entrega del BOL Físico en Original  es una buena idea ya que es la opción más utilizada y segura porque no te liberan en puerto destino sin documentos originales. esto permite al proveedor en origen enviar la mercancía, aunque aún no tenga el 100% del pago.

El BOL Original en físico  Genera costes y alarga el proceso, normalmente lo envía el exportador por paquetería internacional después de habérselo solicitado al Forwarder en origen. Cuando el importador lo recibe se convierte en el poseedor de las mercancías.

2.EXPRESS BILL OF LADING (O SEAWAYBILL)

Se recomienda usar este tipo de BL cuando la relación es de confianza absoluta.

En esta opción no existe ningún documento físico o BL, sino que todo es digital.

- La opción más rápida. Las mercancías pueden ser liberadas en cuanto llegan a puerto.

- Elimina el coste de envío de la documentación.

- Elimina el coste de la generación de la documentación.

3.TELEX RELEASE

El Telex Release es una variante virtual del Bill of Lading que permite despachar las mercancías sin necesidad de que los documentos físicos sean enviados.

La carga se puede liberar cuando se notifica a los agentes de origen y destino de que la mercancía será liberada sin necesidad de presentar el BL original. Normalmente una llamada y un correo bastan.

- Puede agilizar el despacho de aduanas;

- Es rápido y cómodo;

- Elimina el coste del envío de documentación.

Fuente: 
transvectologistics.com


jueves, 18 de noviembre de 2021

¿Y si la cadena de suministro global no tuviese arreglo?

 

A medida que vamos viendo cómo persiste la situación de crisis en la cadena global de suministro y que se siguen produciendo desabastecimientos y escasez de determinados productos, empezamos a ver cómo emerge una dialéctica cada vez más consolidada que apunta a que el gravísimo problema, simplemente, no tiene solución más allá de redefinir completamente los procesos logísticos para hacerlos más razonables, más justos y, sobre todo, más sostenibles.

El problema que surgió con los bruscos cambios en la demanda y las restricciones impuestas a los trabajadores de muchos territorios e industrias durante la pandemia fue, en realidad, el desencadenante de una crisis largamente anunciada: un conjunto de procesos desordenados, en los que hacíamos cosas completamente absurdas – como transportar productos de formas radicalmente insostenibles y sin sentido – simplemente «porque podíamos». La interrupción del tráfico en el Canal de Suez y la pandemia provocaron un importantísimo desorden que culminó en una debacle total del sistema, con barcos que no podían descargar sus mercancías, contenedores escasos con precios por las nubes, y cadenas de suministro completamente rotas.

Soluciones como la incorporación de machine learning o de gemelos digitales a los procesos logísticos pueden resultar interesantes de cara a poner orden en el futuro, pero la realidad es que, tras la crisis, tendremos que reconstruir una cadena de suministro que, necesariamente, tendrá que ser muy diferente. Aunque solo sea porque la anterior no era tal cadena de suministro, sino un conjunto caótico de jugadores haciendo todos la guerra por su cuenta y con procesos manifiestamente ineficientes, o incluso económicamente aberrantes. Lo que muchos pensaban que era una cadena bien engrasada era, en realidad, un conjunto de operaciones absurdas, mal planteadas, insostenibles y soportadas por trabajadores profundamente descontentos. La cadena de suministro era, para muchos, una gran desconocida.

¿Qué ha ocurrido cuando Estados Unidos, por ejemplo, ha intentado paliar la crisis en determinados puertos decretando el trabajo en tres turnos hasta lograr solucionar sus cuellos de botella? Simplemente, que se ha encontrado con que no había trabajadores para hacerlo. La realidad es que el trabajo de estibador es muy poco atractivo, como ocurre con el de camionero y el de otros participantes en los procesos logísticos tradicionales, la mayor parte de esos trabajadores son mayores y están próximos a su edad de jubilación, y los jóvenes huyen de ese tipo de empleo como de la peste. Nadie en su sano juicio busca hoy trabajo descargando contenedores o conduciendo un camión, entre otras cosas porque, además de no ser trabajos atractivos, se prevé claramente su mecanización prácticamente integral en bastante menos tiempo del que haría que prepararse para ello tuviese algún tipo de sentido. La cadena de suministro que conocemos se apoya en trabajadores que llevan tiempo avisando de la crisis, y el remedio no es reemplazarlos por otros, porque no va a ser posible, sino acelerar la automatización. En las sociedades actuales, simplemente, nadie quiere hacer ese tipo de trabajos.

En muchos países, las infraestructuras que soportan esa cadena de suministro llevan años sin modernizarse, o siguen siendo las mismas que hace décadas. Simplemente, tenemos una cadena de suministro que nunca se diseñó, sino que se construyó progresivamente por actores de todo tipo en base a muchísimas ineficiencias, y que está basada en tecnologías completamente obsoletas.

La única alternativa existente ahora no es tratar de seguir haciendo los mismos procesos cargados de ineficiencia mucho más rápido, sino reinventarlos en base a la tecnología de la que disponemos ahora. Preparémonos para empezar a ver barcos mercantes sin tripulantes, trenes de carga robotizados y flotas de camiones autónomos, o solo porque en el futuro nadie va a querer tripularlos, conducirlos o descargarlos en las condiciones actuales, sino porque. además, urge descarbonizar esos medios de transporte y hacerlos más eficientes.

¿Mientras tanto? Rediseñar las cadenas de suministro, replantear sus puntos débiles y su ineficiencia, y reconstruirlas en base a criterios razonables. Costará, sin duda, y provocará crisis de muchos tipos. Pero es que, simplemente, no queda otra.

Fuente: www.enriquedans.com